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Runix: Pinball Roguelike, el roguelike que reinventa el pinball clásico

Un arcade clásico convertido en una aventura roguelike

Hay juegos que, por mucho que pasen los años, no pasan de moda, no aburren o no parece que sus mecánicas se vuelvan anticuadas, ya sea por su sencillez o por la maestría con la que están hechos.

Por alguna razón, los juegos arcade son, en su mayoría, absolutos ejemplos de esto. Ninguno de mis amigos que juegan a videojuegos me ha dicho que Pac-Man, Tetris, Arkanoid o cualquiera de estas joyas del pasado sean aburridas o malas; quizás simples o repetitivas, pero todos sabemos que son grandes títulos con una gran historia y significado.

A lo largo de los años, se han traído estos títulos de vuelta, ya sea con relanzamientos de los títulos originales o versiones mejoradas que cambian los gráficos o mecánicas de dichos títulos.

Y hoy vengo a hablar de uno de ellos, Runix: Pinball Roguelike, que, como bien indica su nombre, es una versión mejorada del pinball, con elementos RPG y roguelike combinados para brindar una aventura única a la par que nostálgica a todo el que lo pruebe.

Entradilla: Runix: Pinball Roguelike toma la fórmula clásica del pinball y la transforma en un roguelike con progresión, habilidades y combates contra enemigos.

El resultado es una propuesta tan original como divertida, que mezcla la inmediatez de las recreativas con la profundidad propia del género, aunque todavía tiene margen para pulir algunos aspectos.

Una historia sencilla que sirve de punto de partida

Runix comienza sin decirte nada; si hay historia, a mí no me la han contado dentro del juego, sino que tuve que verla a través de la página de Steam del título.

Somos un mago, y nuestro objetivo será derrotar a los enemigos que están asaltando el mundo para restaurar la paz y coronarnos como lo mejor de lo mejor de nuestra orden.

Gameplay: cómo funciona Runix: Pinball Roguelike

El gameplay es la mar de sencillo; no hay que olvidar que, después de todo, es una mesa de pinball con cosas por encima para darle más profundidad.

Podemos jugar solamente con el ratón, con cada clic activamos uno de los flippers, el botón central para lanzar la bola y lanzar nuestra habilidad especial y los botones laterales para los hechizos de movimiento; ahora llego a esto último.

Comenzaremos nuestra aventura en un mapa dividido por nodos en forma de árbol.

Cada nodo es un encuentro que puede ser un combate contra un enemigo normal o de élite (más difíciles, pero mejores recompensas), un evento aleatorio, una tienda, un cofre o un campamento para curaros. Tenemos que superar tres actos y al final de cada uno habrá un jefe que derrotar.

El sistema de combate: mucho más que un pinball

En los combates es bastante sencillo. Tenemos que mover las bolas por la mesa de pinball y combatir con los enemigos hasta que su vida llegue a cero sin que sea la nuestra la que se vacíe.

El enemigo pierde vidas cuando los golpeamos directamente con nuestras bolas o al activar los efectos de las mismas de múltiples maneras. Nosotros perdemos vida cuando se nos cae una bola por el foso de la parte inferior o cuando un enemigo nos golpea con cualquiera de sus ataques.

Dentro de los combates hay cosas que hacer más que golpear sin sentido a todos lados.

En primer lugar, tenemos el maná. Al pasar por los recuperadores de maná, que son como rayitas a lo largo de la mesa, recuperamos nuestro maná (lo sé, suena complicadísimo).

El maná lo podemos usar de dos formas: podemos gastar 5 puntos y usar un pequeño hechizo que lanza nuestra bola a la izquierda o derecha dependiendo del botón que pulsemos, o gastarlo todo con el botón central del ratón, que nos permitirá congelar la bola en el aire y seleccionar una dirección para lanzarla con velocidad y potencia mejorada.

Misiones, ballestas y otros elementos del tablero

Asimismo, podemos completar misiones; las misiones se activarán al cruzar un portal azul en el centro de la mesa, que se llenará golpeando a los enemigos.

Una vez esté lleno y lo atravesemos, tendremos que completar varias tareas, como pasar a través de rampas, golpear barriles o golpear al enemigo.

Si completamos todos los objetivos, la misión será completada y obtendremos la recompensa, que puede ser oro adicional, un debuff para el enemigo u otras bonificaciones interesantes.

Sí, en cualquier momento durante la misión, la bola cae por el foso; la misión será dada por fallida y habrá que empezarla de cero.

Otra cosa curiosa del tablero son las ballestas. Situadas en la parte inferior del tablero, recaban munición cuando golpeas con cualquiera de los dos flippers, una ballesta por cada lado. Al llegar al máximo de munición, disparan contra el enemigo.

Además, si golpeas a las dianas situadas en los lados inferiores del tablero, las ballestas dispararán automáticamente.

Sumado a todo esto, tenemos que tener en cuenta que cada enemigo que enfrentemos es diferente, y para ayudarnos a eso tenemos las pistas. Aleatoriamente, un objetivo de la mesa aparecerá con una interrogación dorada encima; al golpear en suficiente número de estos objetivos, aprenderemos más sobre el enemigo y sus características, lo cual nos ayudará a derrotarlo más fácilmente.

Progresión, mejoras y construcción de la partida

Fuera de los combates, tenemos que gestionar nuestras bolas, que son nuestra mayor fuente de daño y efectos dentro de los mismos.

Al terminar un encuentro, podremos elegir entre tres bolas diferentes para comprar, o mejorar las que tengamos. No es inteligente comprar muchas bolas porque, si no, no podremos conseguir aquellas que necesitamos cuando las necesitamos, y porque cuanto más mejoremos las bolas, más caras costarán dichas mejoras.

Las bolas cuentan con multitud de efectos que se pueden combinar; por ejemplo, una bola que quema al objetivo al golpearlo con otra que hace daño adicional cuantas más cargas de quemadura tenga el enemigo.

Adicionalmente, tenemos las reliquias, que son modificadores pasivos que nos darán pequeñas ventajas, como hacer daño al enemigo cada vez que recojamos oro, obtener armadura cada ciertos golpes o mejorar nuestro daño cada vez que una bola pase por la rampa.

Apartado visual y aspectos mejorables

El estilo visual es lo que no me termina de enganchar del título; en primer lugar, y mi mayor problema, es el texto. Es como… demasiado simple.

Estaría bien que estuviera como una opción de accesibilidad de texto de mayor legibilidad, que me parece perfecto, pero siento que no casa muy bien con el resto del aspecto visual o la dirección artística que se ha querido tomar con el título.

Además, hay algunos fallitos, que no sé si son intenciones o no; por ejemplo, uno de los objetivos de las misiones dice “ves por las rampas” en lugar de “ve”, pero quizás es más cultural que otra cosa.

Luego, sumado a esto, tenemos a la especie de anunciador que nos acompañará en los combates; su voz es como demasiado neutral en algunos momentos y se repite demasiado para mi gusto. No sé cuántas veces más puedo escucharle decir “MONSTERCOMBOOOO” sin que me afecte a la salud mental.

Conclusión: un roguelike con una idea muy prometedora

Quitando estas minucias, el juego está bastante entretenido, algo cortito, solo tres actos, y luego tienes un modo infinito en el que sigues enfrentando enemigos sin parar (quizás estaría bien crear un acto extra que se repita infinitamente solo para que el modo infinito no sean solo combates) hasta que te mueres.

Luego, al acabar una run, desbloqueas el siguiente nivel de ascensión, que básicamente es una dificultad extra, y así hasta que te aburras.

Hay potencial, pero creo que aún le faltan mejoritas; un poquito de historia, aunque sea a forma de una microcinemática introductoria, no le sentaría mal, una fuente personalizada tampoco, algunos pulidos en los modelos de los enemigos y poco más, y el juego estará de lujo.

Se siente una máquina arcade y me ha tenido enganchado un buen par de partidas, pero luego de un par, pierde un poco el encanto. No sé qué hacer con este aspecto, pero seguro que el equipo desarrollador tiene grandes ideas al respecto.

Sin más que decir, elige tus bolas favoritas, dirígete a la máquina y salva el mundo.

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