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Análisis de Duskfade: una aventura con sabor a PlayStation 2.

Un indie que revive la era dorada del gaming .

Duskfade recupera el espíritu de los clásicos plataformas 3D de la era de PlayStation 2 para ofrecer una aventura repleta de exploración, secretos, combates y escenarios preciosos.

En este análisis repasamos su historia, sus mecánicas, su diseño visual y todo lo que hace de esta una experiencia breve, pero especialmente disfrutable.

Duskfade y el regreso de los plataformas 3D clásicos

Siempre está bien disfrutar de una aventura con tintes más clásicos en historia, mecánicas y efectos sonoros.

Juegos que te hacen sentir como que estás jugando una versión mejorada de aquellos títulos que marcaron tu infancia.

Te transportan a cuando eras un crío jugando en la tele de tubo en el cuarto de tus padres durante horas, porque no tenías nada más que hacer los fines de semana.

Pero sí siento que muchos desarrolladores actuales prefieren enviarnos de vuelta al pasado. Lo hacen de varias maneras: con versiones nuevas y actualizadas de títulos retro, ports completos o homenajes en forma de nuevos productos.

Ya sea porque la industria actual pinta feo o porque nos apoyamos en la frase tan conocida de “cualquier tiempo pasado siempre fue mejor”.

Y creo que uno de los géneros que más está volviendo a través de la escena indie actual es el de plataformas, y de diversas maneras.

Algunos se parecen a los de la época de la Nintendo 64, como Mario 64 o Banjo Kazooie; algunos van más atrás y nos llevan a la época de la PlayStation 1, tomando inspiraciones en Rayman o Spyro the Dragon, y del que vengo a hablar hoy, Duskade, se queda un poquito más adelante, en la generación de PlayStation 2, con grandes referentes como Ratchet and Clank o Jak and Daxter.

Una historia de viajes en el tiempo y misterios.

Duskfade es un título de plataformas 3D que nos sitúa en un mundo mágico donde los humanos son una especie poco común.

Tomaremos el control de Zirian, un joven que, junto a su hermana Allira, vive con su abuelo Tristan en Tick Town, una zona habitada por una especie de nubes humanoides conocidas como los nubinos.

Nuestra historia comienza con un conflicto que viene de largo. Allira lleva encerrada en el taller de Tristan durante muchísimo tiempo y Zirian empieza a estar preocupado de más; no sale, no responde y no para de repetir día tras día que casi ha acabado, que ya le queda poco para tenerlo, que pronto “estará todo bien”.

Sin embargo, esta vez, cuando Zirian insiste un poco de más, una explosión misteriosa destruye todo el taller y manda a Zirian a un lugar desconocido.

Cuando despierta, está acompañado por un extraño cuco mecanizado y tiene que agenciarse de una misteriosa espada conocida como minutero para combatir los enemigos que ahora parecen asolar el mundo.

La torre y la misión para salvar a Allira.

Una vez salgamos al pueblo, podremos ver las consecuencias de la explosión. Una enorme torre ha aparecido donde el taller de Tristan antes se alzaba. Allira está encerrada en su interior y el tiempo se ha detenido por completo en una noche eterna.

Descubriremos que las puertas de la torre están cerradas por una serie de cadenas atadas a anclas temporales y será el trabajo de ZIirian viajar a las distintas regiones del mundo para encontrar dichas cadenas y destruir las anclas para así poder entrar en la torre y salvar a Allira.

Sin embargo, no todo es tan fácil; el mundo ahora se encuentra dominado por unas extrañas figuras moradas y un misterioso villano que se hace llamar Despair.

Asegura que la torre es suya y hará todo lo posible porque Zirian no acceda a ella, pero ¿qué es el poder del amor fraternal contra el de criaturas terroríficas de otra dimensión?

Plataformas, combate y exploración.

En cuestión de gameplay, Duskfade es bastante sencillito; si tuviera que pegarlo a alguno de los títulos de los que se inspira, sin duda sería muy parecido a Ratchet and Clank.

Tenemos un doble salto, una esquiva y un golpe con nuestra arma, minutero; podemos agarrarnos a salientes y hacer saltos de pared en zonas indicadas.

Con este sencillo kit de habilidades, que se irán mejorando conforme avancemos en la historia, tendremos que explorar amplias zonas llenas de enemigos, coleccionables y secretitos por descubrir. El objetivo es destruir las anclas y acercarnos poco a poco a Allira.

Mientras tanto, iremos aprendiendo más sobre Despair y sobre la relación entre Zirian, Allira y Tristan. También conoceremos a Cuco, nuestro compañero de aventuras. Al principio sabremos poco, más bien nada de él, pero poco a poco irá revelándose.

Cuatro zonas llenas de secretos y coleccionables.

El juego nos llevará por cuatro zonas, cada una con una identidad propia, desde el peligroso volcán a la apacible playa. En cada una existirá cierta mecánica que desbloquearemos y sobre la que se apoyará gran parte del plataformeo o exploración de dicha zona.

De hecho, el acceso a las zonas está marcado por esas mismas mecánicas, haciendo que en realidad la progresión sea algo lineal.

Por ejemplo, no podremos acceder a la segunda zona hasta que consigamos el gancho en la primera, porque el acceso es inaccesible por tierra.

Tick Town nos hará de zona central desde la que podremos acceder a todas las demás zonas y volver mediante unos teletransportadores que podremos encontrar mientras exploramos, y vale la pena volver de vez en cuando.

Además, desbloquearemos artilugios que nos ayudarán en el combate; básicamente, actúan como magias que usaremos gastando energía temporal, que ganemos golpeando y derrotando enemigos.

Tick Town y la progresión del personaje.

Al principio, volver a Tick Town no sirve de nada, pero conforme avancemos en el juego, encontraremos NPCs que nos permitirán mejorar nuestras habilidades, cambiarnos el traje o personalizar a Minutero con las esquirlas y recursos que encontremos en nuestras aventuras.

Cuando estemos en el teletransportador, podremos ver todas las subsecciones en las que se dividen las áreas del juego y todos los coleccionables que podemos encontrar en ellas.

Pero no recomiendo intentar ir a por el 100% hasta que llegues al final del juego, porque las habilidades de todas las zonas serán necesarias para acceder a todos los recovecos ocultos.

Aun así, la exploración se recompensa y el claro diseño visual ayuda a saber cuándo puedes o cuándo no puedes realizar algo aun con las habilidades que tienes en ese momento, lo cual hace que no pierdas el tiempo en recoger un coleccionable al que realmente no puedes acceder.

Un apartado visual precioso.

Sí hay algo que llama la atención de Duskfade desde el momento inicial, y es su aspecto visual, porque, madre mía, es precioso.

El que me conoce sabrá de sobra que yo no soy mucho de sacar capturas cuando estoy jugando; me centro mucho en admirar yo las cosas y se me olvida.

No sería la primera ni la última vez que tengo que hacer una partida nueva en un juego de análisis porque me he olvidado de sacar capturas para el mismo, pero con Duskfade, cada giro era un increíble escenario que quería inmortalizar.

Quizás no lo parece por los diseños de los personajes, algo más cartoon, pero es que los paisajes que crea son bellísimos, con gran maestría en el uso de la luz y el color para crear estampas de postal desde donde sea que veas la zona, y eso me parece muy bonito.

Diseños de personajes con mucha personalidad

Hablando de los diseños de personajes, también es un punto fuerte del título. Zirian, Allira, Tristan, Cuco, siendo los personajes que seguiremos en gran parte de la aventura, tienen diseños muy fuertes y marcados: Zirian con su pelo alocado y pendientes, Allira y sus coletas, Tristan y sus largas barbas; todo eso complementa y muestra su personalidad casi sin conocerlos.

Los nubinos también tienen multitud de diseños, algunos más altos, otros más bajos, con gafas o no, sujetando algo en sus manos o simplemente existiendo, cada uno con sus diálogos únicos que nos permiten ver que son seres completos y no NPCs clonados que han repartido por las ciudades para que sí se sientan vivas.

Conclusión: Duskfade es un homenaje que funciona.

En general, por si no ha quedado claro, Duskfade es un título que me ha sorprendido gratamente.

Entré sin demasiadas expectativas. Pensaba que sería otro título homenaje que estaría bien al principio, pero luego se sentiría repetitivo y algo cansado, como ya me ha pasado con muchos otros.

Pero había algo en él que me tenía enganchado. Ya fuera el gameplay, la historia, la música o el apartado visual, seguí jugando sin parar. Probaba nuevas formas de desplazarme, combatir y explorar.

Creo que eso es lo bonito de este tipo de títulos: te dan múltiples opciones para hacer las cosas. Tú vas a tu ritmo, experimentando para ver qué es lo que mejor se adapta a ti.

Es un juego cortito, sobre unas 10 horitas, pero yo siempre soy partidario del corto y bueno, dos veces bueno. Así que, sin más que decir, toma tus artilugios de relojero, tu confiable espada y adéntrate en el mundo de Duskfade para descubrir qué oculta la misteriosa torre.

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