
Si hay un género que me guste tanto como los roguelikes, para sorpresa de mucha gente, son los juegos de ritmo (los souls like también, pero no encajan con la narrativa que quiero transmitir, así que los ignoramos por ahora).
Comencé en este género hace ya como… 6 años, cuando un amigo me introdujo a la saga Rhythm Heaven con su versión de DS, que yo creo que es la saga de juegos de ritmo por antonomasia, mostrándonos minijuegos a lo Wario Ware pero con el ritmo como componente mecánico definitorio.
Después de jugarme prácticamente toda la saga, me aventuré más en el género con títulos como el desafiante Crypt of The Necrodancer, Metal: Hellsinger y, cómo no podía ser de otra manera, Patapon.

Patapon es una saga de títulos de ritmo exclusivos de PlayStation que nos ponía al control de un ejército de los Patapon como su Dios. Haciendo uso de varios tambores y ritmos, podíamos controlar las estrategias en combate como atacar, huir, defender o avanzar.
Además, la saga contaba con elementos RPG con la creación, mejora y especialización de clases y armas, y sin duda fue un éxito.
La pena es que solo duró tres entregas y, mientras los fans pedían un Patapon 4, apareció algo que nadie nunca hubiera esperado: el título del que vengo a hablar hoy, Ratatan.
¿Qué es Ratatan?.

Ratatan no sé yo si lo podríamos considerar un sucesor espiritual de Patapon, ya que básicamente está hecho por el desarrollador original de Patapon, que creó su propio estudio Ratata Arts.
El título poco hace para esconder que es Patapon con otra capa de pintura. Solo que ahora es roguelike y más cositas, pero vamos poco a poco.
Como en Patapon, vamos a tener que hacernos familiares con un montón de nombres raros, así que vamos poco a poco. Al comenzar una partida en Ratatan, tendremos que escoger nuestro Ratatan, que es como nuestro protagonista.
Nuestro Ratatan elegido condiciona nuestra vida, pasiva y velocidad base, así como los tipos de unidades que podemos usar.
Por ejemplo, yo usé a Kamonelo, que cura a sus aliados al usar el comando de movimiento y pude usar Cobuns usuarios de cetro y martillo.

Nuestro Ratatan puede hacer poco, más bien nada, solito, así que necesitamos dos cosas: Unidades y una manera de controlarlas.
En este momento es donde cobra sentido nuestro Melodium (que es el instrumento que tocamos, en el caso de Kamonelo, un cuerno) y los Chorus, que son unas especies de pececitos con un ojo que podremos encontrar explorando.
Cuando nuestro Ratatan entra en contacto con un Chorus, le hará entrega de su arma y comenzarán a seguirnos como un Cobun. Una vez tenemos lo básico, vamos a un nivel.
El Ritmo del Combate.

Dentro de un nivel, mientras controlamos a nuestro Ratatan, podremos movernos, saltar y, lo más importante, tocar nuestro Melodium. Nuestro Melodium consta de tres notas que podremos tocar con cuadrado, triángulo y círculo, si jugamos con una configuración de mando de PlayStation (y siendo Patapon 2.0, me parece una falta de respeto que no lo jugarás con un mando de PlayStation, todo sea dicho).
Por ejemplo, darle tres veces al cuadrado es el comando de seguimiento, que hace, pues como el nombre indica, que los Cobun te sigan. Tres veces al círculo tenemos el comando de ataque, etc.
La cosa es que no podemos mandar a nuestros Cobun a hacer lo que queramos cuando queramos, hay que recordar que, después de todo, esto es un juego de ritmo.

En la parte inferior de la pantalla tendremos una partitura con una barra que va avanzando y tiene tres marcas. Son en esas marcas, no antes ni después, donde tendremos que darle a los botones para hacer los ritmos que mandarán órdenes a nuestros Cobuns.
Si hacemos un ritmo no válido, demasiado rápido o demasiado tarde, nuestros Cobuns se quedarán “pasando moscas” y perderemos el tiempo.
Conforme avances en el juego, si quieres puedes eliminar esta pista visual y dejarte llevar solo por el tempo de la música, aunque yo te diría que la dejes porque está en un lugar que no molesta y cuando se desata el absoluto caos en un combate, es complicado centrarte en la música.
Progresión.

Vayamos ahora a lo que viene siendo avanzar. Lo que nos interesa es pasar por salas, derrotar enemigos, obtener recompensas y seguir hacia delante. Hay tres cosas que está bien que tengamos en cuenta:
-
La vida de nuestro Ratatan. Si llega a cero, se acabó la partida y no hay tu tía. Al contrario que con los Cobuns, que si mueren, reaparecerán con menos vida cerca de nosotros.
-
La barra de especial, situada debajo de la vida. Esta se usa para los ataques especiales y la rellenaremos atacando y moviéndonos al ritmo, sencillo.
-
Finalmente, tenemos la barra de combo, situada arriba de la pantalla. Si hacemos consecutivamente muchas órdenes al ritmo correcto, la barra se irá llenando y, una vez esté llena, entraremos en el modo Fever, que aumenta nuestro daño con los ataques y defensas al levantar escudos. Lo cual es maravitupendo.
En cuanto a recompensas, vamos a ver las que nos afectan directamente en las partidas, las Ratakarutas. Las Ratakarutas son como magia y están divididas en elementos (fuego, tierra, agua, electricidad, veneno y viento).
Cada una de estas puede mejorarnos pasivamente nuestros Cobuns, mejorar nuestros ataques básicos o mejorar nuestras técnicas especiales. Por ejemplo, una del elemento eléctrico puede ser darnos probabilidad de quemar con nuestros ataques básicos, mientras que una del elemento fuego puede ser que nuestros Cobuns hagan más daño cuanto menos vida tengan.
Podemos acumular pasivas hasta un límite y si cogemos varias iguales, una mejorando. Pero solo podremos tener una mejora de básicos y otra de técnicas especiales; si encontramos otra, tendremos que destruir la anterior para sustituirla.

Tras acabar un combate, se nos presentará una puerta de recompensas en la que podremos elegir (o no) entre varias opciones para lo que nos encontraremos de recompensa en el siguiente nivel.
Esto puede ser dinero, comida para mejorar en nuestro campamento base (ahora llego a esto), Ratakarutas, mejoras de vida máxima, tiendas, enemigos élite y algunas cosas más. Tras avanzar lo suficiente en un nivel, nos enfrentaremos a un jefe y tras acabar con él, pasaremos al siguiente bioma. Fácil y sencillo.
Rataport: El Campamento Base.

¿Pero qué pasa si morimos? Pues volveremos a Rataport. Vamos a hablar de ello.
Rataport es nuestra base de operaciones y volveremos aquí siempre que nos derroten en un nivel o acabemos una partida. Esta zona tiene como objetivo mejorar características de nuestro Ratatan y Cobuns para facilitarnos las cosas de cara a las siguientes incursiones.
En primer lugar, podemos ir a nuestra casa, donde, usando comidas que hayamos obtenido en la partida como donuts, chocolate o caramelos, podremos mejorar el número de Cobuns con el que empezamos, la vida de nuestro Ratatan o desbloquear planos de armas. Ya que estamos hablando de armas, pasemos a la forja.

Aquí podemos crear nuevas armas para nuestros Cobuns con los materiales obtenidos al matar jefes y enemigos élite o mejorar armas que ya tengamos usando otras armas que no queramos como materiales, haciendo así un ejército invencible.
Asimismo, tenemos un panel de recompensa que nos premiará con recursos valiosos al cumplir varios objetivos como derrotar ciertos enemigos, completar biomas o coger varias Ratakarutas del mismo elemento.
Aspecto Visual y Banda Sonora.

Visualmente, Ratatan es una absoluta delicia. Todos los Ratatans exudan personalidad en sus diseños, animaciones y armamento.
Los Cobuns tienen un diseño único dependiendo del Ratatan que estemos usando y nuestros aliados, como Fortrum (el barco volador ese raro que nos sigue), son todos carismáticos a más no poder.
Los enemigos también cuentan con diseños bastante atractivos y todos te darán la sensación de que estás viviendo un Patapon en una línea temporal diferente, todo tan único pero a la vez tan familiar.
Los efectos de los ataques especiales, la magia, los ataques de tanto aliados como enemigos y las pistas visuales para seguir el ritmo encajan todas de manera perfecta para brindar una experiencia única en cada partida.

La música, pues qué puedo decir. Muy bonita. Al principio de un nivel no lo notas tanto porque empieza suavito, pero una vez entras en el flow del juego y, sobre todo, una vez activas el modo Fever, empieza la fiesta y cuesta no distraerte y pulsar los botones equivocados porque te pone a moverte al son del ritmo que tus Cobuns entonan mientras se dirigen a sus enemigos para desatar una masacre.
Cada nivel tiene su tema propio relacionado con su estética. “Piratas del Caribe”, por ejemplo, sigue una estética pirata, mientras que “Montaña Yee Haw” es algo más country, pero todo suena bien, todo sienta bien.
Conclusión.

En general, Ratatan es todo lo que un fan de Patapon podría esperar de él y un poco más. Sí, de primeras el rollo roguelike y el que tengamos que ir esquivando nosotros también los proyectiles mientras hacemos todos los ritmos puede ser algo abrumador y sentiremos que no hay avances significativos.
Pero conforme le vas pillando el ritmo (sí, broma gratuita, lo sé) al título, va todo molando mucho. Además, se me ha olvidado decirlo, pero lo añado por aquí: Ratatan cuenta con un modo cooperativo de hasta cuatro jugadores, lo cual vuelve todo una fiesta aún mucho mejor.
Así que, ahora es tu turno de elegir Ratatan, coger tu Melodium y guiar a tu ejército de Cobuns hasta la victoria