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Análisis Pragmata: un regreso a la Capcom más clásica

Pragmata se presenta como una de las propuestas más interesantes de Capcom en esta generación, combinando acción, exploración, hackeo y una particular relación entre sus dos protagonistas, Hugh y Diana.

Tras múltiples retrasos y una posible cancelación, el título demuestra que la experimentación todavía tiene cabida en los grandes estudios.

La experimentación de Capcom vuelve con Pragmata.

En estos tiempos convulsos en los que los desarrollos de los videojuegos sin contar con la “delicada” situación laboral de la industria en la que no entraremos hay algo que me escama dentro de los grandes estudios.

Recuerdo en su momento en torno a los 2000 cuando muchas compañías y Capcom concretamente realizaban experimentos en torno a sus buques insignias que resultaban en nuevas IPs que han perfilado la gran mayoría de géneros que conocemos hoy en día.

Esta experimentación, aunque en gran medida ha quedado relegada a un segundo o incluso, tercer plano, continúa aún hoy percibiéndose en títulos como Kunitsu-Gami: Path of the Goddess (2024) o el actual Pragmata.

Cuando pudimos ver el primer tráiler de Pragmata en 2020 quizás no esperábamos que se retrasase múltiples veces o que, incluso, Capcom se planteara una posible cancelación del proyecto cosa que agradezco que nunca ocurriera, pero finalmente llegó este año y, quizás para sorpresa de algunos, ha resultado ser uno de los títulos más interesantes de la generación.

Pragmata y la historia de Hugh y Diana

Pragmata es un título de acción y exploración en el que encarnamos a Hugh, un ingeniero espacial quien, junto a un pequeño equipo, deben revisar una novedosa instalación lunar que ha dejado de comunicarse con el exterior.

En esta estación se experimenta con un nuevo material encontrado en la Luna, la fibraluna un nombre bastante evidente.

Esta “fibra” se manipula a través de unas hebras con las que se tejen a través de la impresión 3D toda clase de objetos cotidianos e incluso estructuras complejas y colosales como vehículos, edificios y robots.

Después de la infiltración del equipo en las instalaciones tiene ocasión un terremoto lunar que provoca una gran sacudida, haciendo que todos los miembros del equipo, excluyendo a Hugh, fallezcan.

Nuestro protagonista, entonces, se encuentra a un ciborg con el aspecto de una niña pequeña. Una Pragmata de última generación que terminará recibiendo el nombre de Diana y que será el pilar fundamental tanto narrativo como mecánico dentro del juego.

Un sistema de combate único basado en la sinergia

Esta unión entre lo humano y lo cibernético es lo que ha conseguido que Pragmata sea un juego único, puesto que, aunque la historia es un poco simplona, la simbiósis entre sus personajes tanto en lo narrativo como en lo mecánico es un absoluto soplo de aire fresco.

De este modo, mientras que Hugh, lo humano, lo tangible, hace uso de varias armas y propulsores para moverse y atacar por el campo de batalla a diferentes robots malvados controlados por una diabólica inteligencia artificial, Diana, lo digital, utiliza un sistema de hackeo controlado con los botones de acción A, X, B e Y en el mando de Xbox.

Aunque en un primer momento y probablemente al final del juego también se hace complicado jugar con dos sistemas que crean sinergias entre sí, pero que se manejan con sectores diferentes del mando, se puede hacer complicado, cuando funciona, es una de las mejores experiencias que he tenido en un título del género.

Cuando apuntamos a un enemigo, debemos hacer uso de los botones de acción para navegar a través de una cuadrícula y hackear a los enemigos para desproteger sus puntos débiles y, de esta forma, hacer un daño significativo con nuestras armas.

A través de una serie de “nucleos” de diferentes clases, además de diversos módulos, que podemos equiparnos podemos realizar sinergias entre el equipo y personalizar nuestro estilo de juego.

Si queremos un combate más cercano maximizaremos ciertos módulos que mejoren nuestro ataque a corta distancia y mejoras de movimiento o ejecuciones.

Por otro lado, si queremos a largas distancias podríamos mejorar la distancia de hackeo, los críticos y la duración del aturdimiento en los enemigos, por poner un ejemplo.

El diseño jugable y la profundidad de Pragmata

A nivel mecánico Pragmata es una delicia y deja entrever, ya en sus primeros compases, un sistema que no podremos explotar en absoluto en una primera partida.

Este juego, aunque tiene un fuerte carácter narrativo, tiene una estructura más parecida a un Devil May Cry, con niveles diferenciados con desafíos y enemigos propios a los que insta regresar para conseguir mejores “puntuaciones” y resultados e ir profundizando en sus sistemas.

Todo este sistema que es difícil de explicar por la cantidad de variantes que contiene, pero la finalidad es el poder enfrentarnos contra diferentes jefes y robots de la forma más eficiente posible teniendo en cuenta nuestro estilo de juego.

Si bien quizás no haya una gran variedad de criaturas, estos robots aportan la suficiente complejidad al combate para hacerlo disfrutable y, en muchos momentos, exigente.

Desde zombis clásicos cuyo ataque es lento y errático hasta samurais cibernéticos, pasando por robots gigantes con un aspecto que genera incomodidad y diferentes drones con ataques a distancia y de apoyo a los enemigos.

Hay que estar conscientes en todo momento de qué enemigos hay en el campo de batalla y la mejor estrategia para enfrentarlos. El mayor peligro que podemos encontrar en Pragmata es que nos rodeen y nos empiecen a encadenar golpes. Aunque sea poca, la distancia es nuestra mayor aliada.

Además, los enemigos cuentan con una barra de calentamiento jefes incluidos que, al rellenarse, nos permite realizar una ejecución con la que provocaremos enormes daños e, incluso, una explosión que afecte a otros enemigos cercanos.

Quizás uno de los puntos negativos es la falta de variantes de ejecuciones que, incluso con jefes, es siempre la misma independientemente del arma que llevemos.

Un diseño de niveles clásico y lleno de secretos

Por otro lado, uno de los componentes esenciales que configuran Pragmata es su diseño de niveles. El juego se compone de una serie de niveles de corte clásico con diferencias sustanciales en cuanto a estética y verticalidad.

Estos niveles en su gran mayoría intrincados esconden multitud de pasillos y secretos que iremos descubriendo haciendo uso de nuestras habilidades de movimiento, como puede ser el planear o un impulso que usamos tanto para esquivar como para alcanzar plataformas lejanas.

Teniendo en cuenta el diseño artístico del juego, los escenarios mantienen una estética unificada dado que se trata de una misma estación planetaria. Aun así, esta coherencia no produce monotonía en los escenarios gracias a un gran trabajo aportando personalidad a cada nivel.

Además, el diseño de iluminación hace que cada ambiente sea único y que no nos sintamos recorriendo simples pasillos, sino áreas de diferentes especialidades que generan entornos completamente diferentes unos de otros.

Por todo esto y siguiendo con el diseño visual, hay que destacar que Pragmata cuenta con un apartado gráfico sobresaliente. Tanto los efectos como los entornos y modelados de personajes y enemigos se encuentran con un gran nivel de detalle.

Los entornos nos dan alguna que otra estampa que se nos queda para el recuerdo, pero los modelados de los enemigos no se quedan atrás, haciendo uso de varias capas en los robots que se revelan al hackearlos, exponiendo sus puntos débiles.

Todo esto genera un baile de luces y chispas que hará que los más exquisitos en lo visual se sientan complacidos.

El Refugio

Como yuxtaposición a los peligrosos escenarios por los que deberemos avanzar para descubrir qué ha ocurrido en la estación lunar y el porqué del comportamiento de su IA, tenemos el Refugio.

Esta zona segura nos sirve no solo para equiparnos nuevamente antes de acceder a los diferentes niveles, sino para desbloquear mejoras para los personajes más vida, mejoras de hackeo y daño o nuevas herramientas con las que adaptar nuestro estilo de juego.

Además, podemos desbloquear desafíos que nos aportarán más ‘Lumen’ la moneda del juego, así como otros tipos de recursos para desbloquear todas las mejoras posibles y las codiciadas ‘monedas Gabin’.

Con estas monedas que conseguiremos desbloqueables como trajes, datos de enemigos o documentos interesantes que ampliarán parte de la historia.

Estas ‘monedas Gabin’ pueden conseguirse, además de en los desafíos ya mencionados, destruyendo unos pequeños y monísimos muñecos que hay escondidos por todo el escenario y que, a través de unas pequeñas señales acústicas y nuestra propia vista, deberemos encontrar.

Sonido, banda sonora y doblaje

En cuento al apartado sonoro, los efectos de sonido, al igual que en otros títuos de la compañía se encuentran a un nivel muy alto. El ‘feedback’ sonoro es sin lugar a dudas una de las señas de identidad de los juegos de Capcom y aquí no es diferente.

La banda sonora acompaña perfectamente la acción y, junto al gran trabajo de doblaje tanto en español como en japonés, que son los idiomas probados para este análisis y todo el diseño de sonido, hace que deba recomendar encarecidamente el uso de auriculares para disfrutar de forma óptima de la experiencia.

Pragmata, un juego que merece ser experimentado

Pragmata es uno de esos títulos que pueden pasar bajo el radar en comparación a otros juegos lanzados este año pero que sin dudas podría ser el juego del año para algunos.

Un título sobresaliente con un sistema de combate único y una relación entre los personajes Hugh y Diana que harán que tu corazón se estremezca.

La duración del juego 13 horas en mi caso puede parecer limitada en un catálogo en el que la media suele rondar entre 30 y 40 horas, pero realmente es un juego que no necesita nada.

Tiene un equilibrio perfecto en cuanto a cantidad de contenido y calidad para lo que propone y, a mi parecer, que fuese más largo sería un error.

Aún así cuenta con múltiples modos de juegos, desafíos y un postgame que llevará al límite nuestras capacidades como jugadores.

Cuesta saber si un proyecto de este calibre, tan arriesgado, es algo que la compañía continuará o se quedará como una rareza del catálogo, como ocurrió con Kunitsu-Gami.

Lo que si podemos afirmar tras realizar este análisis y disfrutar de completar el 100% del juego es que Pragmata es un juego único que merece ser experimentado.

Quizás no es el mejor juego creado por la compañía, pero si es una gran muestra de que la experimentación de la que hizo gala Capcom durante los 90s y 00s siguen ahí y eso siempre es una noticia excelente.

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