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Análisis de The Mound: Omen of Cthulhu, terror cósmico en una jungla maldita

The Mound: Omen of Cthulhu propone una aventura cooperativa de exploración y terror cósmico en la que tendremos que adentrarnos en una jungla peligrosa en busca de tesoros. La locura, las criaturas y los peligros del bosque convierten cada expedición en una lucha constante por sobrevivir y regresar con suficientes riquezas.

La mitología y el terror cósmico de Lovecraft

Una cosa que me lleva fascinando desde que soy pequeño es la mitología. Todos conocemos excesos de memes en los que siempre se dice que cuando los niños y niñas tienen cierta edad, tienen que elegir aquella cosa con la que se van a obsesionar gran parte de la infancia.

La selección se encuentra entre temas tan interesantes como los dinosaurios, el espacio, los coches o la historia/mitología de algún lugar antiguo como podría ser Egipto, Roma o Grecia.

Yo fui una de las víctimas de ese último grupo, y aún esa fascinación se mantiene décadas después.

Creo que mi atracción ante la mitología cambió de enfoque cuando dejé de centrarme en los propios personajes y empecé a interesarme por esa interconectividad, esa cantidad de historias, personas y narrativas que a veces parecían tan distantes y a veces tan próximas, que creaban en sí mismo un universo en el que podías ver las ramificaciones de las acciones de varios personajes a lo largo de varios lugares e incontables años de escritos.

Muchos autores de fantasía y ciencia ficción han querido a lo largo de la historia crear también estos grandes universos expandidos con una gran cantidad de personajes, lugares y eventos que, aunque no parecen relacionados a simple vista, forman parte de un todo más grande.

Ejemplos de esto podrían ser el universo de Star Wars, el Señor de los Anillos, Juego de Tronos, Harry Potter o del que vengo a hablar hoy, el universo Lovecraft, creado por el autor de nombre homónimo, Howard Philips Lovecraft.

Este autor de terror creó una serie de monstruos casi divinos que dieron nacimiento a uno de los subgéneros del terror más interesantes, en mi opinión, el terror cósmico.

Una narrativa que nos plantea criaturas y sucesos completamente desconocidos y que, cuanto más conoces de ellos, peores son las consecuencias.

Muchos títulos han intentado traer esas experiencias terroríficas sobre descubrir lo desconocido al mundo del videojuego, y el título del que vengo a hablar hoy, The Mound, lo hace de una manera bastante interesante.

Una expedición en busca de tesoros

The Mound: Omen of Cthulhu es un juego de exploración de terror con elementos corporativos en el que formaremos parte de una tripulación que va en busca de tesoros de gran valor en una jungla peligrosa, desconocida, pero extremadamente lucrativa.

Al capitán del barco solo le importa una cosa, los beneficios, y por la cuenta que nos trae, a nosotros también.

Nuestra tripulación está comandada por el Padre Escalonia, un fraile que parece más que consciente de los peligros de la jungla, y que encomienda a Dios que todo salga bien; nuestros aventureros, en cambio, son un poco más variopintos.

Tenemos para elegir entre Alonso de la Torre, don Rodrigo de Medina, fraile Gaspar, Beatriz, Hassan y Leonor.

Por si no era evidente, la tripulación, así como el barco y un poco la narrativa, está bastante inspirada en la época de la Conquista Española en América y en el saqueo, quiero decir, adquisición de diversos bienes locales.

El personaje que elijas no cambia nada; una vez lo tengas, vamos al centro del barco y allí el capitán, Hernando del Fierro, nos dará nuestro contrato de expedición.

En el contrato nos dirá cuál es nuestro objetivo principal, con cuánto valor de tesoro tendremos que volver como mínimo y los recursos que nos proporcionará para la expedición.

Una vez lo leamos y firmemos, toca repartir los recursos con tus aliados.

Sí es verdad que se puede jugar en solitario (de hecho, el prólogo que hace de tutorial es para un solo jugador), pero en general, cuando un título de este estilo te ofrece disfrutar en cooperativo, es mejor hacerlo con amigos, que se disfruta mucho más.

Una vez te repartas las cosas con tu(s) compañero(s), en mi caso fue mi compañero de redacción Lostes, toca subirse en la barca y llegar hasta la isla.

Explorar la jungla y sobrevivir a la locura

En la isla comienza la verdadera aventura. El funcionamiento es simple: tendremos que caminar por toda la ungla encontrando cofres, artefactos y demás objetos de valor.

Todo esto lo dejaremos en un carromato conducido por el Padre Escalonia, que tiene un cofre en la parte trasera. Este carro lo podemos llamar a nuestra ubicación o pedirle detenerse si necesitamos adelantarlo o explorar zonas inaccesibles para el mismo.

La idea es mantenerse junto a tus compañeros e ir rápido, porque cuanto más pase el tiempo, la locura comenzará a hacer mella en tu psique.

La jungla está viva, y si algo queda claro desde la primera vez que pones un pie, es que no te quiere allí.

La locura como principal amenaza de The Mound

En primer lugar, está, como bien había dicho, la locura. Empezaremos a volvernos locos simplemente por estar en la isla; encontrarnos en solitario activa el aislamiento, que hará que nos volvamos locos más rápidamente.

La locura influye en el mundo que percibimos; empezaremos a oír cosas raras, ver tesoros donde no los hay (Lostes se cayó a un foso de pinchos porque él veía un tesoro) y con locura más elevada te puedes incluso desmayar y vomitar, perdiendo gran cantidad de vida.

¿Cómo combatir la locura? Pues a mi conocimiento, no hay un remedio efectivo; básicamente, mantenerte cerca de tus compañeros, volver antes del anochecer y no pensar que ese grito que oyes desde las profundidades del bosque es de verdad alguien que necesita ayuda.

Sí es cierto que hay unas setas que te permiten sobrevivir al aislamiento, pero lo que es volverte loco, no te lo quita nadie.

El bosque está vivo.

La jungla, como bien había dicho, escucha y se defiende. Conforme explores, empezarás a ver antiguos exploradores que han sido corrompidos por la jungla. La mejor oposición es pasar de ellos, pero si de verdad tienes que enfrentarlos, el sigilo es tu mejor baza. La mejor manera de acabar con ellos es cortándoles la cabeza, porque si no, resucitan.

Además, disparar no es recomendado, porque hacer ruido es lo que intranquiliza y pone en alerta al bosque, y si crees que un bosquimano loco es un problema, la horda que puede venir a por ti si armas jolgorio no tiene nombre.

Si pulsas tabulador (en el caso de jugar con teclado y ratón), te saldrá una interfaz en la que, entre otras cosas, podrás ver el tiempo que te queda y, lo más importante, el estado del bosque.

Si el bosque está tranquilo o durmiendo, todo correcto; si está despertando, empieza a preocuparte y, si está despierto o agitado, es momento de echar a correr.

Tasar los tesoros y conseguir beneficios

Una vez regresemos al galeón, comenzará la parte importante: Tasar los beneficios.

Aquí nos reuniremos en el camarote del capitán con Hernando y un tasador que ha contratado para ver cuántos beneficios le estamos proporcionando y si vale la pena contar con nuestros servicios.

Los objetos irán divididos en tres categorías: Comida (setas, frutos, piñas, raciones y demás cosas que podamos encontrar en la jungla), herramientas (armadura, armas y munición sobrante o que hayamos hallado en nuestra expedición) y las reliquias, que contienen todos los tesoros y artefactos raros que contienen el grueso del valor monetario.

Todos los objetos tienen un valor aleatorio dentro de un margen, así que hasta el momento de la verdad nos moveremos en la incertidumbre de valores estimados, y si has vuelto con el valor justo de tesoro, tendrás que sufrir viendo cómo a veces la suerte no está de tu lado.

Una vez completemos eso, si el valor del tesoro es el adecuado, nos paragon en experiencia y monedas y volveremos a la cubierta.

Tienda, objetos y mejoras para cada expedición

Las monedas que hemos obtenido las podremos gastar en la tienda para comprar cosas como antorchas, vendas, raciones o reliquias que nos ayudarán en nuestras misiones.

Por ejemplo, está el medallón que nos guía hacia tesoros gracias a sus capacidades magnéticas o el crucifijo, que apacigua a las bestias del bosque con un poco de Vade Retro de la vieja escuela.

También podemos usar las monedas para mejorar nuestro equipamiento, aunque hay que tener en cuenta que estas mejoras solo duran una expedición, y si morimos, se rompe el arma o salimos de la partida, desaparecerán también, así que hay que planear su uso con cuidado.

El apartado visual y la ambientación de The Mound

Visualmente, el juego me parece encantador a la par que aterrador.

Los modelos de los personajes, los escenarios y, sobre todo, la jungla tienen un tinte triste, opresivo e inquietante; ni siquiera podría decir que me sentía del todo seguro o cómodo a bordo del galeón que hace como nuestra base de operaciones, quizás porque sabíamos que nos aguardaba más allá de esas aguas, o porque el sentimiento general de la tripulación no es el de camaradería, sino el de personas desesperadas que se aventuran en lo desconocido bajo peligro de muerte solo para poder vivir un día más.

Mejor morir en la jungla buscando fortuna que morir de hambre o frío, supongo.

¿Vale la pena jugar a The Mound: Omen of Cthulhu?

En general, The Moudn es una aventura interesante que transmite la tensión y el miedo constante que el terror cósmico tiene en su base.

Sabes que no deberías estar en ese bosque y aun así te adentras cada vez más para buscar tesoros; sabes que no deberías hacerle caso a ese arbusto que se mueve y aun así te acercas; sabes que no deberías escuchar esos gritos y aun así miras.

Y cada vez que cedes un poco más a la locura, ella se apodera cada vez más de ti, hasta que ves cosas que no existen, oyes animales que nunca estuvieron y sientes que, quizás, el bosque sea más seguro que el galeón y que tus amigos son en realidad la verdadera amenaza.

Y ese es el momento en el que tú has perdido, y el bosque ha ganado.

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