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Análisis de Thank You Bus Driver: humor absurdo y tortazos al volante

Una jornada al volante donde el caos y el humor no tienen límites

Thank You Bus Driver convierte el trabajo de conducir una guagua en una experiencia tan absurda como divertida. Con pasajeros de lo más peculiar, reglas que cumplir y una mecánica tan inesperada como repartir tortazos, este título de Double Fine demuestra que no hacen falta grandes complicaciones para ofrecer una propuesta original, llena de humor y personalidad.

Thank You Bus Driver: una locura genial dentro del mundo de los videojuegos

Hay juegos que desde su propio concepto parecen absolutas locuras, pero no en el mal sentido, sino que se encuentran enmarcados en un tifón de sinsentidos y creaciones salidos de mentes mucho más creativas (o enfermas) de lo que yo jamás podré imaginar, que brindan experiencias únicas a la par que diferentes a todo lo que existe en el ecosistema que los rodea. A veces caen en el olvido por ser demasiado raras, y a veces son los pioneros de géneros completamente nuevos.

No creo que a nadie le pareciera normal la idea de hacer un juego en el que das vueltas en un tablero y pones casillas que hacen cosas al pasar por ellas, pero Loop Hero existe y es demasiado bueno. ¿Qué me dicen de Balatro, un roguelike de simplemente jugar al póker con pasos extras (demasiados pasos extra)? El juego del que vengo a hablar hoy, Thank You Bus Driver, parte de un concepto aparentemente simplón, pero que se vuelve una locura genial cuanto más te metes en él.

Recoge pasajeros y cumple las rutas

Este juego, así de primeras, está desarrollado por Double Fine, la gente de Psychonaut o Keeper, que creo que vale la pena mencionarlo porque yo no tenía ni idea hasta que lo abrí por primera vez. La premisa es lo más sencilla del mundo: somos el conductor de una guagua (ya disculpen que soy canario) en un pueblito.

Nuestro trabajo es recoger a pasajeros y transportarlos a su parada, recoger más pasajeros y llevarlos, así hasta que se nos acaba el tiempo de jornada o cumplimos con el número de viajes establecido, pero en sus mecánicas tiene algo que lo hace muy disfrutón: la manera en la que enfrentamos a los pasajeros molestos dentro del vehículo. A golpe de mano, pero veamos a qué me refiero.

Las reglas de la guagua y el sistema de propinas

Así de primeras, nuestro jefe suena como alguien a quien le da bastante igual lo que estamos haciendo, igual que seguramente le dé su propio trabajo. Nos enseña lo más básico. Todos los días comenzamos nuestro trabajo llevando la guagua al depósito para recoger a nuestros primeros pasajeros.

Al entrar en el vehículo, todos los pasajeros pagan, y nos marcan el siguiente lugar al que tenemos que ir. Una jornada de trabajo completa consiste en 15 paradas y tenemos un tiempo límite para realizarla.

Cuando llegamos a una parada, los pasajeros se bajan y nos pagan en “Gracias”; esto se nos acumula como una especie de propina, pero también nos da tiempo adicional para la jornada, pero hay una cosa muy importante que hay que tener en cuenta: un pasajero solo nos dará las gracias al bajarse si ha tenido un viaje agradable, y desgraciadamente, mucha gente impide que este objetivo se cumpla.

Tortazos y expulsiones para mantener el orden

A lo largo de nuestra jornada, nuestro jefe nos llamará por la radio para comunicarnos nuevas reglas que afectarán al pasaje a partir de ese momento, cosas como que está prohibido comer, hablar por teléfono o cortarse las uñas de los pies en el trayecto.

Sin embargo, algunos maestros pasajeros o les falta comprensión lectora o son unos rebeldes, porque aun así romperán las normas, afectando a la felicidad general del resto de pasajeros, que se traduce en menos gracias cuando llegan a su destino.

Entonces, ¿cómo solucionamos el problema de los pasajeros irrespetuosos? Fácil. Si a través de nuestro retrovisor vemos que un pasajero está incumpliendo las normas, simplemente nos damos la vuelta, extendemos lentamente nuestra mano y le metemos un guantazo en toda la cara para que respete.

Esto debería ser suficiente, pero si vemos que en el mismo trayecto el mismo pasajero sigue rompiendo las normas, a veces la mejor opción es cogerlos con la misma mano y lanzarlos fuera del vehículo.

Esto debería ser la última opción porque un pasajero que ha sido expulsado de la guagua no da las gracias al llegar al destino (porque no llegó, básicamente), pero a veces es lo mejor porque pierdes mucho tiempo dándote la vuelta mientras conduces y teniendo un temporizador; un mal giro o un choque por estar mirando hacia atrás te puede costar la partida.

Potenciadores y desbloqueos para mejorar cada partida

En algunas paradas encontraremos a un misterioso personaje que toma la forma del típico pervertido con gabardina que nos lo enseñará todo nada más se vaya a subir; afortunadamente, lo único que nos enseña son potenciadores.

Estos actúan solo durante esa partida y cuentan con diferentes ventajas, como una bocina para despertar a los que estén durmiendo, bonificaciones a las gracias recibidas al llegar a una parada por no sufrir accidentes o un ambientador para que nadie huela a humanidad en su asiento.

Con esto, el juego nos presenta un bucle la mar de divertido: recogemos pasajeros, revisamos la ruta, miramos el mapa y el retrovisor, todo eso sin soltar el acelerador porque el tiempo es más importante que la seguridad, repartimos tortas y seguimos.

Sí, en cualquier momento durante la ruta se acaba el tiempo, la guagua se para por completo y se da la jornada por terminada. Las gracias que hayamos obtenido durante la partida se añaden a una ruta de desbloqueos que nos permitirán obtener nuevos potenciadores en las próximas partidas, nuevos filtros visuales y demás cositas interesantes, que no es que sean totalmente necesarias para completar una partida, pero le dan un toque especial.

El diseño visual y el humor absurdo de Thank You Bus Driver

Si hay algo que hace destacar a este título sobre todo lo demás, quitando la divertida mecánica de darle tortazos en la cara a pasajeros molestos, es el diseño visual; usa una paleta de colores muy sencilla (que se puede cambiar con nuevas paletas desbloqueables en el menú) y los diseños de los diferentes pasajeros son una delicia.

El concepto de un microondas con un pescado muerto dentro que paga con dicho pescado y cuando habla por teléfono se comunica a base de pitidos, porque es un microondas, es una cantidad de capas de comedia que solo las mentes de Double Fine podrían imaginar.

Cada personaje tiene sus animaciones únicas al pagar o al realizar los diferentes actos vandálicos. ¿Alguna vez has visto a un donut gigante comer? Pues ahora puedes. ¿Que no querías? No es mi problema, yo tampoco, pero ahora he de comentarlo.

¿Merece la pena jugar a Thank You Bus Driver?

En mi opinión, hacen falta más juegos como Thank You Bus Driver, sencillitos, desanfadados, con una gran identidad visual y artística y humor a raudales, que no tengas que pensar demasiado, y que puedas echarte una partida rápida cuando no sabes qué hacer para reírte y entretenerte.

Cada vez más, gracias al panorama indie, salen títulos con estas características, pero sinceramente, nunca son suficientes; el mundo necesita más juegos de dar tortazos como conductor de guagua.

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