Análisis de Mio: Memories in Orbit
Un metroidvania con una identidad propia

Mio: Memories in Orbit es un metroidvania que destaca por su apartado artístico, sus mecánicas de movimiento y una ambientación cargada de misterio. Sin revolucionar el género, el juego de Douze Dixièmes y Focus Entertainment ofrece una experiencia que combina combates frenéticos, exploración y una historia sobre la soledad, el abandono y la esperanza.
Mio: Memories in Orbit, una historia en el espacio

Los metroidvanias se han convertido en uno de los géneros en alza de la industria. Es cierto que la popularización de ciertas mecánicas y diseños de juego conllevan a la aparición de multitud de juegos clónicos que, salvo entretenimiento, poco tienen que aportar.
De vez en cuando, por supuesto, aparecen pequeños juegos que, aunque tampoco vienen a revolucionar el género, se antojan frescos e insteresantes. Ya sea por las mecánicas jugables, la historia o incluso el apartado artístico, resaltan por encima del resto.
Mio: Memories in Orbit es un metroidvania desarrollado por Douze Dixièmes y publicado por Focus Entertainment. En e´l encarnamos el papel de Mio, una guardiana cuyo fin es el de restaurar las diferentes funciones de la nave espacial en la que viajan y se situa el juego.
Estas funciones se encuentran gobernadas por cinco entidades llamadas voces. Estas, que además son las únicas criaturas que se encuentran dobladas (incluído el español), son: la Columna vertebral, la Mano, la Sangre, el Aliento y el Ojo.
La nave, cuyo objetivo es el de encontrar un nuevo hogar para todos los habitantes de la nave, se encuentra perdidad en mitad del vacío del espeacio. Los Viajeros que antaño poblaban la misma desaparecieron hace tiempo y las máquinas e IAs son las únicas residentes que quedan.
Cada Voz tiene un Guardián, la raza de Mio, nuestra protagonista. Sin saber por qué hemos despertado ahora, descubrimos que las Voces han abandonado y se han recluído en sus hábitats.
Con la ayuda de diferentes personajes que nos vamos encontrando, deberemos despertar a las Voces para retomar nuestro camino. Los robots se están quedando sin energía mientras progresamos, cosa que podemos ver en las propias barras de vida de los personajes.
Exploración y plataformeo: las claves del metroidvania

El desarrollo de Memories in Orbit es el habitual en el género. Una serie de escenarios y biomas interconectados llenos de caminos y secretos bloqueados que justifican el ya conocido backtracking haciendo uso de nuevas habilidades que obtendremos a medida que avanzamos en la historia.
Cada área prima unas mecánicas de plataformeo según las vayamos desbloqueando y se irán acumulando, volviendo la jugabilidad más compleja y aportando una sensación mayor de progreso.
Si bien los controles son ya más que habituales en el género, considero que añaden ciertas modificaciones que hacen el control mucho más fluído y divertido de lo que cabría esperar en un primer momento.
En Mio: Memories in Orbit contamos con un gancho (en este caso son como tentáculos que salen de la cabeza de Mio) que funcionan tanto para las secciones de plataformas, enganchándonos a anclajes flotantes, como para agarrarnos a enemigos para esquivar y atacar por igual.
Por otro lado, además del típico doble salto, contamos con una esquiva, pero esta es estática. Lo que hace es aportarnos un momento de invulnerabilidad para esquivar ataques y obstáculos.
Para efectuar todos estos movimientos gastamos una barra de energía que se reinicia al golpear ciertos elementos de la pantalla y enemigos, ayudando a complejizar las secciones de plataformas con un control aéreo más intrincado.
Un sistema de combate ágil y frenético

Todas las mecánicas de movimiento, incluído un modo araña que no desarrollaré porque es toda una sorpresa, hacen del combate algo ágil y frenético. Y, aunque solo contamos con un combo de tres golpes, el movimiento hace la cosa más interesante. El juego prioriza mucho el combate aéreo.
Mientras luchamos, podremos mantenernos de forma indefinida en el aire a la vez que esquivamos los ataques, nos enganchamos a los enemigos para acercarnos y, así, continuar golpeando.
Tanto para los combates como para la exploración pdremos configurar, al menos en parte, a nuestra guardiana. A través de modificadores que se engarzan a nuestro cuerpo y nmos aportan tanto habilidades pasivas como activas.
Cada modificador ocupa una serie de huecos, por lo que deberemos administrarlos para equiparnos lo que más nos convenga para nuestro estilo de juego.
Enemigos y jefes: personalización del personaje

Todas estas habilidades, que van desde contraataques, mejoras de alcance y penalizaciones que aumentan nuestros huecos de modificades se equipan en los Nexos. Estos funcionan como hogueras (si conocéis a lo que me refiero). Puntos de guardado y teletransporte para hacer nuestra exploración más llevadera.
Por otra parte también contaremos con una tienda de mejoras de vida y energía, así como de otros objetos de interés. Estos serán comprados con la moneda del juego obtenido eliminando enemigos o con algunas agrupaciones de chatarra diseminadas por el mapeado.
Los enemigos normales, aunque hay algunos que se nos pueden complicar, no nos ofrecen un gran desafío. Estos sirven más como desgaste al ir recibiendo golpes durante la exploración. Sin duda, lo más interesante son los jefes.
Cada jefe es un pequeño desafío que centra una mecánica o varias como punto focal del enfrentamiento. Además, el diseño de estas criaturas y su banda sonora es una delicia.
Un apartado artístico que destaca por su belleza

Y es que no podemos hablar de Memories in Orbit isn hablar de su diseño visual y artístico. Al fin y al cabo, es un juego que lo primero que llamó mi atención fue el apartado visual.
Creo que es difícil no fijarse en la (posible) clara influencia en juegos como Hollow Knight. Más en el diseño insectoide de muchos de los robots, así como parte del diseño narrativo que por el visual global.
Mio combina texturas y fondos dibujados con modelos 3D que combinan a la perfección en una suerte de cell shading salpicado con tonos pastel que forman estampas preciosas.
Cada bioma cuenta con su propia esencia y paleta de colores que la diferencia del resto. Pese a que estamos en una nave espacial, esta se siente como un mundo propio y vivo. Un mundo que pese a que en la acutalidad se encuentra en declive y abocado a su destrucción, sigue mostrando reminiscencias de su grandeza y belleza de antaño.
Una belleza incrementada por escenarios gigantescos que solo acrecentan lo pequeños e indefensos que nos vemos en el mundo y en el espacio.
Banda sonora y diseño sonoro

Por supuesto, un juego que cuida tanto su apartado artístico (dirigido por Etienne Thibaut-Buisson-Simon) no podría descuidar su diseño sonoro (Romain Rope) y banda sonora (Nicolas Gueguen). Ambos cumplen con creces su fin ny nos genera una atmósfera inolvidable.
Sobre todo remarcar el hecho de que las músicas de los jefes, cada una propia para el enfrentamiento en cuestión, van tornando, a veces, en un estilo casi de música disco que, al menos en mi caso, me ha encantado.
La banda sonora combina melodías y armonías realizadas en su mayor parte por sintetizadores. Un uso muy habitual cuando se quiere referenciar a un mundo mecánico gobernado por diferentes IAs, como es el caso.
Lo interesante es la inclusión de voces, de un coro. Algo que tiene que ver también con la propia historia del título y que pudiera percibirse como esa humanidad perdida. Un lamento de ls propias Voces que desaparecieron y dejaron la nave, a su mundo, a la deriva.
Una historia melancólica y esperanzadora

Memories in Orbit, al final, es un juego sobre la soledad, el abandono y la esperanza que albergamos cuando todo parece perdido.
Si bien es un juego frenético con un claro enfoque en los combates y las secciones de plataformas por igual, no quita su atención en el desarrollo narrativo.
Además de los diálogos con diferentes personajes, gran parte de la historia del mundo y aquellos que lo habitan se cuentan mediante notas. Fragmentos de texto diseminados por el escenario. Estos textos se agruparán en un códice que, aunque la organización es un poco extraña, agrupa la información por secciones según de lo que tratan.
Conclusión

Mio: Memories in Orbit no viene para revolucionar el género, pero no lo necesita. Lo que nos ofrece es un mundo maravillosamente construído y una jugabilidad exquisita.
Cada avance que hacemos, cada lugar que encontramos y cada criatura que enfrentamos cuenta su propia historia. Nada parece al azar y, gracias a las mecánicas de movimiento, nuestras travesías son divertidas.
La dificultad no es demasiado exigente, pero hay un par de combates y secciones de plataformeo que pueden ser todo un desafío. Sobre todo si no sois muy duchos, como yo.
Con todo esto, solo puedo concluir que, a cualquiera que disfrute de jugar a metroidvanias o incluso para quienes no hayan probado el género, Mio es más que recomendable.