¿Vale la pena jugar Onimusha Warlords en 2026? Análisis del clásico de Capcom
Un viaje al Japón feudal entre espadas, demonios y misterio

Onimusha Warlords fue uno de los títulos que ayudaron a definir la acción y aventura japonesa en PlayStation 2. Veinticinco años después de su lanzamiento, su mezcla de samuráis, demonios, exploración, puzles y combate sigue ofreciendo una experiencia particular, aunque también arrastra algunas de las características más propias de los videojuegos de su época.
Cuando los videojuegos parecen más antiguos de lo que son

A veces me pasa que no soy del todo consciente del paso del tiempo, y suelto una frase del tipo “no hace tanto” o “hace un par de meses” cuando quizás la realidad dista años de lo que estoy diciendo. Con los videojuegos me pasa un poco igual, sobre todo en el futuro, que el mercado se haya un poco saturado con tanto lanzamiento.
Me cuesta mucho clavar fechas de lanzamiento de algunos títulos, porque no los jugué en su momento, porque no se parecen en nada a sus contemporáneos o porque una saga comenzó mucho antes de lo que parece a primera vista.
En la escena indie podemos ver esto múltiples veces. Muchos títulos que han alcanzado el estrellato y forman parte de la memoria colectiva son en realidad versiones mejoradas de juegos presentados en algunas yincanas de desarrollo como los Ludum Dare, o versiones evolucionadas de juegos que ya nadie se acuerda.
Inscryption nació como Sacrifices Must Be Made. Hollow Knight era el proyecto Hungry Knight; Celeste nació en la Pico 8. Y el título del que vengo a hablar hoy, Onimusha Warlords, creó una de las sagas más reconocidas de acción japonesa en la PlayStation 2 hace ya 25 añazos, que se dice rápido.
Samuráis, demonios y Japón feudal

Onimusha Warlords, o como se conoce en Japón, Onimusha, es la primera entrega de la saga de acción y aventura que junta Japón feudal, demonios, onis y demás locuras en un cóctel perfecto de combate, exploración y puzzles.
La historia nos pone al control de Samonosuke Akechi, un samurai que viaja en compañía de una ninja, Kaede, para derrotar a los ejércitos del samurai Nobunaga Oda, que ha creado una alianza con los demonios para poder obtener todo el poder que desea para someter a Japón bajo su mando.
La historia de Samanosuke y los Genma

La introducción es bastante sencilla, pero ya nos da unos tintes de la mezcla entre tradición y misticismo que cargará esta saga desde el principio.
Durante la batalla de Okehazama (que ocurrió en la realidad), Nobunaga Oda es herido de gravedad y dado por muerto. Un año después, Samonosuke Akechi, del clan Akechi (también real), recibe una carta de su prima, la princesa Yuki, que teme que los monstruos estén atacando el castillo.
Cuando Samonosuke llega, es atacado por los Genma, demonios que han secuestrado a Yuki y además son habitantes del castillo para sus malvados planes.
Debido a que su espada es inútil contra los Genma, un oni (traducido a veces simplemente como ogro) le da a Samanosuke una herramienta capaz de someter a los Genma creada por su raza, un guantelete capaz de absorber las almas de los Genma y usar magia mediante varios orbes cargados con poderes elementales.
Con nuestro nuevo guantelete y capacidad para someter a los Genma, Samonosuke se embarca en una misión para rescatar a Yuki, que ha sido capturada por Guildenstern, un científico Genma que necesita su sangre para que el dios Genma Fortinbras pueda otorgarle una bendición demoníaca a través de ella a Nobunaga (que verdaderamente sigue vivo) para otorgarle todo el poder que necesita para dominar Japón, comenzando por el clan Saito.
Los controles de tanque y el combate de Onimusha

Jugablemente, pues así de primeras me llevé un sustito. Porque me puse a mover el joystick como un poseso sin resultado hasta que mi amigo Lostes (que estaba viéndome jugar en ese momento) pronunció las tres palabras que más terror me crean: Controles de tanque.
Para el que no conoce este concepto, los controles de tanque hacen referencia a un tipo de desplazamiento en el que, usando la cruceta, se mueve al personaje en la dirección que se está mirando con la flecha de arriba y se gira con las laterales.
Es un sistema bastante arcaico, lento y difícil de acostumbrarse al principio, pero vertebra la industria desde hace décadas y hay muchos títulos, como este, que lo llevan muy bien.
Además de este movimiento, tenemos un botón para atacar, uno para fijar objetivos (un salvador para los combates que serían un infierno con los controles de tanque), uno para bloquear (sí, hay parries), uno para absorber las almas de los Genma y otro para tirar hechizos.
El guantelete de los oni y las armas elementales

Los dos últimos botones que he comentado están intrínsecamente relacionados con el guantelete de los oni. Cuando asesinemos a un Genma, dejarán caer orbes.
Los orbes pueden ser de tres colores: Las amarillas nos restauran vida, las azules magia y las rojas nos darán almas para mejorar nuestro equipamiento en los espejos mágicos, que hacen de punto de guardado.
Si tenemos suficiente poder mágico, podremos pulsar el botón de la magia para desatar un poderoso hechizo desde nuestro orbe equipado al enemigo que estemos apuntando.
El sistema de orbes funciona por necesidad, es decir, si tienes poca vida, te darán más orbes de vida; si tienes poca magia, más orbes de magia y si tienes de los dos, pues más almas.
Conforme avancemos en la aventura, encontraremos diferentes orbes mágicos que tienen su propia arma asociada con un estilo de combate único.
Por ejemplo, Raizan, la espada de electricidad, es rápida y especializada en el combate ágil, mientras que Enryuu, la de fuego, es más lenta, pero tiene mucho más daño.
Exploración, puzles y un inventario al estilo Resident Evil

Tendremos que aprender a manejar las diferentes situaciones que nos pone el juego para combate, exploración y resolución de puzles de la manera más óptima posible.
Otra cosa que tiene el juego que remarca su antigüedad junto con sus controles es el sistema de inventario, que la verdad me recuerda mucho a los Resident Evil originales.
Los objetos consumibles se usan abriendo el menú y usándolos, como las hierbas o medicinas para curarnos.
En cuestión de objetos que interactúen con partes del escenario para resolver un puzle, como puede ser una escalera, tenemos que abrir el menú y usar el objeto desde el menú mirando hacia el lugar exacto donde se tiene que usar, haciendo que a veces te atasques porque no sabías dónde usar un objeto concreto.
La profundidad del sistema de combate

Parece que no, por cómo es mecánicamente, pero el juego es bastante profundo en cuanto a complejidad.
Por ejemplo, si bloqueas en el momento exacto, puedes hacer un parry que, si luego atacas con la precisión suficiente, puedes realizar una estocada que mata instantáneamente a cualquier enemigo en tu camino, y si esquivas en el momento exacto durante este ataque, puedes redireccionar la estocada y, si matas a alguien, puedes repetir la hazaña.
Si matas muchos enemigos, soltarán muchos orbes, y lo lógico sería absorberlos todos lo antes posible para que no desaparezcan, pero si absorbes muchos seguidos, ganas un multiplicador de almas, así que a veces puedes absorber los suficientes para que estén cerca y no desaparezcan y luego cogerlos todos de una.
Subir de nivel los orbes y avanzar por el castillo

El título se basa mucho en la exploración y muchas veces nos encontraremos puertas cerradas que requieran de una llave o de resolver un puzle, pero otras nos pedirán subir de nivel nuestros orbes.
Necesitamos acabar el juego con los tres orbes a nivel 3 para poder abrir las puertas necesarias y parece difícil, pero las salas con enemigos son muchas y aquellos que se encuentran en su interior aparecen infinitamente.
Eso sí, recomendaría no gastarte las almas en mejorarte las curas ni las flechas, porque usan muchas almas y no es que sean tan útiles.
¿Vale la pena jugar Onimusha Warlords en 2026?

En general, Onimusha Warlord es un título muy bueno; hay que pasar por alto las cosas que lo hacen ver, como mucha gente diría, “un producto de su época”: los gráficos prerrenderizados, los controles de tanque, las pantallas de carga entre zonas, las cámaras fijas, el sistema de inventario…
Y disfrutarlo por lo que es: un juego de acción y aventura que da el pistoletazo de salida a una de las grandes sagas que ahora, con Way of the Sword, sigue coronándose como un referente de la industria a día de hoy.
Así que, volviendo a responder la pregunta con la que iniciamos siempre esta sección: ¿Vale la pena jugar Onimusha Warlords en 2026? Sí, lo vale; es algo complicado de pillar, pero mecánicamente y a nivel narrativo es extremadamente disfrutable y es increíble ver cómo desde el primer título tenían tan claras las ideas que vertebrarían la saga hasta ahora.