ULTRAKILL es uno de esos juegos capaces de convertir cada combate en un espectáculo de velocidad, reflejos y destrucción.
Inspirado en los grandes clásicos del género FPS, pero con una identidad propia marcada por su movilidad extrema y su sistema de combate creativo, el título propone una experiencia tan caótica como adictiva.

Un homenaje moderno a los shooters clásicos
Existen títulos que son absolutas locuras mecánicas y visuales, un batiburrillo de luz y colores mientras pulsas botones a una velocidad vertiginosa para avanzar por niveles o zonas llenas de enemigos y balas donde llega un punto en el que no sabes ni lo que está pasando.
En estos títulos, lo que importa más que nada es que aprendas las mecánicas y entres en lo que se conoce como el “estado de flow”, en el que simplemente haces, y te deja de importar un poco el cómo lo estás haciendo.
Un ejemplo podría ser Nightmare Reaper, un shooter al estilo DOOM clásico, ultrarrápido y violento, en el que vas volando por niveles, o incluso Returnal, que parece que no, pero llegado a ciertos puntos de los niveles, hay más balas y enemigos en pantalla que escenario.
El título del que vengo a hablar hoy, ULTRAKILL, es otro juego FPS con estética retro que se inspira mucho en DOOM y títulos del estilo.
Con una narrativa simple, nos pedirá adentrarnos de lleno en el infierno y destruir a miles de demonios, ángeles y demás criaturas nacidas de mitologías, leyendas y la mente perturbada de su creador para, quizás, salvar al mundo o, por lo menos, salvarnos a nosotros mismos.
La historia de V1: sangre, infierno y supervivencia
El argumento de ULTRAKILL es bastante escaso, por decir casi inexistente; nuestro protagonista es un robot conocido como V1, un robot usado para fines militares que se ha adentrado en el infierno en busca de algo que actualmente escasea, sangre.
Y es que en el mundo de Ultrakill todo funciona con sangre, y conforme el tiempo ha pasado, la sangre ha comenzado a escasear, siendo ahora el único lugar donde parece fácil conseguir sangre, el infierno.
El juego abre de manera diégetica en forma de la secuencia de inicio de V1; ahí podremos configurar el sonido, los visuales y la música.
Al terminar esto, nos dan el resumen más simple pero efectivo del argumento del título, tres simples frases: “MANKIND IS DEAD, HELL IS FULL, BLOOD IS FUEL”, que vendría significando: La humanidad está muerta, el infierno está lleno, la sangre es combustible.
Con esa introducción tan potente, entramos en nuestra primera área, la boca del infierno, que actúa de prólogo.
Gameplay de ULTRAKILL: velocidad, movilidad y precisión
ULTRAKILL es un título que jugablemente es increíblemente rápido, pero a nivel mecánico es increíblemente simple.
Tenemos un botón para saltar (y puedes saltar en paredes hasta tres veces), uno para hacer un dash (tenemos un límite de 3, pero se recargan con el tiempo), un deslizamiento (INFINITO), un puñetazo que a su vez actúa como un parry (muy jugoso), un botón para disparar el disparo primario de nuestra arma y otro para el secundario (que se recarga con el tiempo).
Con estas pequeñas mecánicas tenemos un juego extremadamente rápido y sangriento que nos pondrá la adrenalina por las nubes mientras corremos, saltamos, disparamos y esquivamos todo lo que nos viene de frente.
A veces te puedes sentir abrumado por la cantidad de enemigos y proyectiles que vienen hacia ti, pero es normal, es parte de la experiencia; aun así, el título cuenta con un par de mecánicas para aliviar esa sensación de indefensión.
Por ejemplo, si estás cerca de un enemigo, al golpearle, absorberá su sangre, que te curará; a muchos de los proyectiles se les puede hacer parry y los que no, los puedes esquivar si haces un dash a través de ellos, y todos los enemigos cuentan con un punto débil que puede o no ser su cabeza, que asegura que los elimines fácilmente.
Un arsenal diseñado para la creatividad
El arsenal de V1 también es una locura; empiezas el juego sencillo, solo con un revólver, pero acabas por equiparte hasta con 5 armas, cada una con tres variantes.
Las variantes son, como fácilmente indica su nombre, versiones alteradas de un arma que cambia cómo funciona su disparo primario o secundario.
Por ejemplo, la variante más conocida es la Standard Marksman del revólver, cuyo disparo secundario lanza una moneda al aire; si la disparamos, rebota hacia un enemigo cercano y, si lo hacemos en el momento justo, siempre hará crítico.
Estas variantes no sustituyen a las otras formas del arma y sirven para combinarse en un espectáculo de balas en el que estaremos cambiando constantemente de armas y sus variantes, tirando todo lo que tengamos mientras nos movemos a velocidades vertiginosas, descubriendo nuevas maneras de aprovechar nuestro arsenal.
Por ejemplo, las armas más peligrosas para nosotros son las explosivas, ya que podemos hacernos daño a nosotros mismos con el impacto, pero si hacemos un dash en el momento justo, nos haremos inmunes a la explosión, permitiéndonos detonar enemigos desde sus narices.
Todas estas mecánicas se combinan para crear una experiencia de juego en la que en cada combate aprendes algo nuevo, una nueva manera de moverte, de esquivar un ataque o de derrotar a ese enemigo que tanto te está molestando.
Apartado visual y sonoro: un infierno espectacular
Visualmente, el juego es una maravilla; cuenta con ese aspecto retro que sienta tan bien actualmente. De hecho, tiene una opción para activar un filtro de PSX que se siente genial, aunque sí es verdad que dificulta la claridad visual de algunas zonas por la oscuridad, pero aun así mola mucho.
Cuenta con muchos detalles sonoros y visuales que lo hacen muy disfrutable: chispas que saltan del suelo mientras nos deslizamos, trozos del suelo que saltan por todas partes con nuestros disparos y sangre, ingentes cantidades de sangre (que se puede reducir en las opciones).
El diseño de los enemigos, que cuenta con descripciones y modelos presentes en un códice in-game, es en parte bello y asqueroso y añade poco a poco más profundidad a cómo se organiza el infierno y la cadena de mando, aunque ahora truncada, que existe dentro del mismo.
Conclusión: ¿Merece la pena jugar a ULTRAKILL?
En general, ULTRAKILL es un título muy divertido, que una vez entiendes cómo funciona, vas volando entre las salas, inmolando enemigos y haciendo combos a una velocidad vertiginosa.
El juego cuenta con un sistema de puntuación que premia la variedad, la creatividad y la velocidad.
Estos puntos solo sirven para obtener rangos al final de cada nivel y comprar las variantes de las armas, pero vamos, si te vas a picar para obtener altas puntuaciones en todos los niveles junto con un buen tiempo para sacar una S, y no estoy proyectando en absoluto.
Sin más que decir, ármate de valor, adéntrate en el infierno y desangralos.